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Redimid el tiempo

© Alon Othnay - Fotolia.com
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Si lleváramos la contabilidad de nuestro tiempo, seguro que cada fin de año lloraríamos al leer el estado de pérdidas de tiempo y ganancias de oportunidades.

El tiempo fluye como los billetes que pusimos en la billetera esta mañana —al final del día no sabes en qué se fue ni cómo se fue—. Tanto así que cada fin de mes nos frustramos (“me falta tiempo”) con la misma frescura con la que nos quejamos (“me falta dinero”).

El tiempo cuesta dinero, y el dinero cuesta tiempo. Empero, a diferencia del dinero, todos disponemos de 24 horas diarias de capital. El que la aprovecha, la redime; el que no, la pierde y se pierde (Efesios 5:16).

Redimir significa (re)comprar. La connotación data de la antigüedad, en medio oriente, cuando alguien quería redimir (volver a comprar) la casa que una vez fue suya. Y se aplica al tiempo, pues todos poseemos 24×7, y un gran porcentaje lo perderemos en tonterías.

Alguien se dio la molestia de contabilizar el tiempo que perdemos, y dijo que llegaremos a los sesenta años sin darnos cuenta que 1 año la pasamos buscando cosas perdidas. ¿Te imaginas eso? Suma el tiempo que buscaste un peine extraviado, suma el tiempo que buscaste un celular en la habitación, suma el tiempo que buscaste un recibo entre la papelería. ¿Cómo la redimimos? Quizá el mejor consejo sea el de los japoneses: “Cada cosa en su lugar, y un lugar para cada cosa”.

Nuestro contador de tiempo también dijo que nos convertiremos en sesentones habiendo empleado dos 2 llamando a un teléfono ocupado. ¡Qué terrible! Llamas en la mañana, nada. Llamas en la tarde, nada. Llamas en la noche, nada. Al día siguiente lo encuentras y le dices “te estuve llamando todo el día”. Por supuesto que exageras, pero así pareciera. ¿Es redimible? ¡Claro! Empieza a usar sistemáticamente SMS & E-mail. Al final, es mejor; pues, cada vez que escribes, piensas al doble —y si de seguimiento se trata, podrías emplear sofisticadas formas automatizadas—.

¿Qué más dijo nuestro contador? Dijo que abordaremos la senectud habiendo gastado 3 años en el tránsito. ¡Esto sí es el colmo! ¡Peor aún si manejas! Pues, según las predicciones de Alfredo Torres (Opinión Pública 1921-2021), el 2021 habrán en Lima el doble de vehículos que hay hoy. ¿Cómo la redimimos? Habrá que llevar siempre audio-libros en el móvil.

Otro dato del contador en mención: Que entraremos a la tercera edad habiendo derrochado 5 años haciendo cola. ¿Ahora sí ya te preocupó? En 5 años pudiste hacer un post grado. En 5 años pudiste escribir un libro. En 5 años pudiste devorarte una biblioteca entera. ¿Algún consejo de redención? Además de internetizar tus colas, siempre ten un libro bajo la manga.

Sé que los ejemplos de cómo perdemos el tiempo te son familiares, pero no sé tienes un plan (sistemático) de redención. Así que (todavía) estás a tiempo para llegar a los sesenta con un pasivo razonable. A un treintañero le aconsejé seguir una maestría virtual. ¡Ese es un buen plan!

[box type=”info” style=”rounded” border=”full”]Este artículo fue publicado por BusinessEmpresarial.net[/box]

Justo Llecllish M.

— Pastor de Héroes21, Director de FaxJuvenil, CEO of ENTERMINISTRY.COM™. Autor de numerosos estudios sobre liderazgo y ministerio juvenil, conferencista en eventos juveniles.

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